RED DE FAMILIAS

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domingo, marzo 08, 2015

LA REGULARIZACIÓN, FACTOR DE MADUREZ LA DESREGULARIZACIÓN FACTOR DE DESORDEN Y CAOS


¿Hacia dónde estamos caminando?

Edgar Devia Gongora
Especialista en Familia
La mirada analítica reticular y holística de los movimientos sociales dopomodernos y su inexorable dirección, retornan unas radiografías del individuo y de los núcleos o contextos familiares algo preocupantes. Los esfuerzos ingentes por reducir la dispersión, descomposición y atomización familiar, por incrementar el indicador de la cohesión social, parecen destinados a fracasar debido, en mi concepto, al auge sin precedentes de la forma sutil de vida expresada en la frase "ser feliz sin importar lo que tenga que hacer", o el mal llamado "desarrollo de la libre personalidad" premisas que constituyen el fundamento social de nuestros días. La despersonalización del individuo ofrece un espectro de esperanza débil, acorta la expectativa de vida, reduce las alegrías y las razones por superar estos espacios que están ahogando al ser humano.

De acuerdo a la experta en ética y Moral Adela Cortina, la justicia y la felicidad son dos de los grandes horizontes de la humanidad, valores épicos y pilares de las sociedades postmodernas los cuales conllevan a liderar acciones humanas, relaciones diádicas encaminadas a proveer el camino para el desarrollo humano y los buenos desenlaces sociales esperados por siempre. Regular las relaciones humanas favorece a mediano y largo plazo las expectativas de vida, formar bajo la premisa de la autoregularización y del autocontrol permite construir o reconstruir unos tejidos sociales basados en el respeto por los demás. Invertir las premisas mencionadas al inicio del texto, por una que fomente el respeto por el otro, destaque la otredad, como parte del refuerzo de la felicidad y de la justicia, allana un camino con menos amenazas dado que solo de esta manera se lograrían estos grandes valores y virtudes. La regularización como factor de madurez del individuo y de la familia, pasa obligadamente por el amor, la dignidad del otro, por la consideración humana, por una sentida moral cristiana mas humanizada, que se acerque a modelos que garanticen una comunidad que promueva su realización y el logro de valores enaltecedores, que no pierda la mira en el modelo de vida del individuo y de familia que ha perdurado y dado frutos universales, el modelo del cristianismo.
¿Hacia dónde se dirigen las sociedades?, pregunta reflexiva cuya respuesta debe reorientar y traducirse en cambios sociales urgentes. Derivado de este cuestionamiento, recomiendo un alto en el camino y la profundización de vida que otorga un compromiso conmigo mismo y con el otro.

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